Se abre en una pestaña nueva

Creamos un vídeo con Motion Graphics para una campaña de Canva

Un vídeo 100% animación, hecho con las propias piezas de Canva, para presentar el nuevo programa educativo de Letcraft.

El Plan

Canva y Letcraft se unieron para lanzar Canva 360, un nuevo programa educativo pensado para formar a un grupo de participantes en el uso de la herramienta, y nos encargaron el vídeo de presentación del proyecto: la pieza que serviría para dar a conocer el programa, mostrar a los participantes y comunicar de qué trataba la iniciativa.

Desde el primer momento se marcó una condición clara: el vídeo debía construirse 100% con animación, apoyándonos en elementos, iconos y recursos que cualquier usuario podría encontrar dentro de la propia Canva. No era una limitación, era la gracia del proyecto: si el vídeo presentaba un programa de Canva, tenía sentido que estuviera hecho con las mismas piezas visuales que la herramienta pone a disposición de sus usuarios. Esa decisión reforzaba justo lo que Canva quiere transmitir —que con sus recursos se pueden crear cosas con un acabado muy profesional— y convertía al propio vídeo en un ejemplo de lo que el programa promete enseñar.

Inicio de la presentación de Canva 360.

El otro punto de partida importante era que el vídeo no nacía de un lienzo en blanco. Canva ya tiene un estilo visual muy reconocible y muy cuidado, así que la pieza no podía «inventarse» una estética nueva: tenía que sentirse fiel a esa identidad, como un contenido más de Canva. Al mismo tiempo, era el vídeo de presentación de un programa de Letcraft, así que la marca de Letcraft tenía que estar presente con claridad, sin quedar diluida dentro del estilo de Canva.

Con esos dos condicionantes sobre la mesa, el objetivo del proyecto quedó definido así: crear un único vídeo capaz de convivir con el lenguaje visual ya establecido de Canva y, a la vez, presentar con protagonismo el programa Canva 360 de Letcraft, sin que ninguna de las dos marcas perdiera personalidad.

El Proceso

Lo primero fue ir a buscar la materia prima dentro de la propia Canva: sus iconos, sus formas, sus elementos ilustrados, sus trazos característicos. En lugar de dibujar un estilo nuevo desde cero, exploramos a fondo la librería visual que la herramienta ofrece a cualquier usuario, seleccionando aquellos recursos que mejor representaban su energía y su tono.

Con esos recursos reunidos, tocaba encajarlos: probar qué icono acompaña a qué texto, qué trazo conecta una idea con la siguiente, dónde va cada elemento dentro del encuadre para que la lectura fuera clara y el ritmo visual no se rompiera. Después llegó la parte más creativa, jugar con esos elementos entre sí, haciendo que un icono reaccionara a la llegada de otro o que las formas se transformaran de una escena a la siguiente, hasta que el conjunto se sintiera vivo y no una simple sucesión de piezas puestas una detrás de otra.

Animar dos marcas con un mismo lenguaje

Con la composición ya resuelta, llegó el trabajo de animarlo todo. Aquí está la parte más laboriosa del proyecto, aunque menos visible para quien ve el resultado final: cada escena tiene muchísimas cosas animándose a la vez —un trazo dibujándose, etiquetas con nombres apareciendo, iconos moviéndose de fondo, textos entrando en su propio momento— todo dentro del mismo segundo de vídeo.

Cuadrar tantos elementos simultáneos sin que la pantalla se sintiera saturada fue, con diferencia, lo más difícil de todo el proyecto. Una vez resuelto el estilo de Canva, incorporamos los elementos propios de Letcraft —su logo, su color, su forma de comunicar— usando exactamente la misma forma de animar, para que ambas líneas gráficas convivieran como si hubieran nacido juntas y no como dos estilos puestos uno al lado del otro.

Ya con el vídeo avanzado, surgió un cambio que terminó de darle sentido a todo el proyecto: aprovechar que Canva tiene una función de colaboración en tiempo real para representar cómo el propio equipo de Letcraft trabajaba con la herramienta. Esto nos llevó a ampliar el guion e incorporar a más personas del equipo, cada una con su nombre apareciendo en pantalla como si fueran colaboradores conectados en un mismo archivo de Canva. Ese detalle no solo enriqueció el vídeo a nivel visual, sino que conectaba directamente con el mensaje del programa: Canva 360 no es solo aprender a usar la herramienta en solitario, sino a colaborar con ella.

El Resultado

El vídeo final tiene, por dentro, una cantidad de animaciones y detalles considerable. Pero por fuera se ve exactamente como debía verse: simple, limpio y fácil de seguir, tal y como pide el estilo de Canva. Esa es la parte más difícil de este tipo de proyectos: cuanto más trabajo hay escondido detrás, más sencillo tiene que parecer el resultado.

Conseguimos un vídeo que respeta el estilo visual de Canva, presenta con total claridad el programa Canva 360 de Letcraft, y demuestra que sí se pueden unir dos marcas en una misma pieza sin que ninguna pierda su identidad ni el vídeo pierda claridad.

Canva 360 fue mucho más que un vídeo de presentación: fue la demostración de que un proyecto puede sostener a dos marcas a la vez sin que ninguna pierda su voz.

El resultado quedó a la altura de lo que Canva y Letcraft necesitaban, y nos deja un aprendizaje que aplicamos ahora en cualquier proyecto similar: la mejor forma de fusionar identidades no es crear algo nuevo desde cero, sino encontrar el punto exacto donde las dos ya hablan el mismo idioma.

Contacta con Minato Studio